Cristina García-Orcoyen Tormo

Cristina García-Orcoyen

Nací en Madrid, en pleno barrio de Chamberí, y en Madrid pasé mi infancia y adolescencia y fui a la Universidad. Estudié Ciencias Políticas y Empresariales en la Universidad Complutense, completando mi formación con un MBA en Administración y Gestión de Empresas. Cuando me incorporé a una empresa de consulting nunca pensé que en pocos años mi carrera profesional iba a sufrir un giro de 180 grados, que marcaría de forma profunda tanto mi vida profesional como mis valores personales.

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Antonia

AntoniaSe llama Antonia, es viuda y tiene desde hace 50 años una tienda de comestibles en Ciudadela. Todas las mañanas poco después del amanecer abre para recibir los productos que los payeses le llevan para vender.

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Se necesitan bomberos

Se necesitan bomberosArde España. Al fuego real, devastador, provocado o fortuito, que castiga todos los veranos nuestra tierra convirtiendo bosques y labranzas en cenizas, del verde al gris, hay que añadir otro fuego, también devastador, el que quema a los ciudadanos por dentro, transformando el verde esperanza del ánimo en un depresivo gris.

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Buscar la esencia.

Buscar la esencia.Soy consciente de ser la antítesis de una buena “bloguera”. Me asomo a la pantalla sólo cuando me apetece realmente, cuando siento la necesidad de echar algo fuera de mí, porque me preocupa, me ilusiona o me parece simplemente un bello pensamiento sin otro objeto que el de compartirlo.

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Empresas "sin alma".

Empresas ¿Quién no ha escuchado decir alguna vez o ha dicho él mismo "Fulanito es el alma de la empresa"? Normalmente se utiliza para resaltar la importancia del carácter que una determinada persona imprime a un negocio, de forma que se puede atribuir gran parte del éxito de este al liderazgo ejercido por esta persona.

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Un país sin energía.

Un país sin energía.Hace años que este país tenía que haber trabajado, presentado, debatido y consensuado a nivel político, económico y social un plan de generación y consumo de un recurso, la energía, vital para nuestro desarrollo y bienestar. Pero no se hizo.

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Adelantarse a la escasez.

Adelantarse a la escasez.Continuo, como prometí, con la reflexión sobre el camino que nos puede llevar de nuevo a la prosperidad. A pesar de las buenas noticias del Foro de Davos sobre la recuperación de la economía global, haciéndose eco de una esperanzadora aunque tímida estabilización del sistema financiero, y que varias economías se han posicionado de nuevo hacia el crecimiento, el entorno económico general permanece todavía muy volátil. Los economistas continúan especulando sobre si la economía continuará por la senda de la recuperación o si se estancará o dará un paso adelante y otro atrás.

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La gestión del talento.

La gestión del talento. Pensaba continuar escribiendo en primer lugar sobre la escasez de recursos, pero la indudable actualidad de la visita de la Canciller alemana y su propuesta de trabajo a jóvenes profesionales españoles, me ha hecho cambiar el orden de mis intervenciones y tratar primero la gestión del talento.

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De la austeridad a la prosperidad.

De la austeridad a la prosperidad.Un año más, como desde hace 41, se reúne la flor y nata de la política, los negocios y el pensamiento influyente en la pequeña, y durante el resto del año casi olvidada, localidad de Davos, en los Alpes suizos. El propósito: hacer balance de la situación económica mundial y sobre todo identificar tendencias, que luego a base de repetirse en seminarios, cocktails y reuniones acaban por pasar a formar parte del conocimiento convencional.

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¡Salve Kyoto!

¡Salve Kyoto!Un largo silencio, lo sé y me disculpo por ello. Los que escribís sabéis bien que el pensamiento no siempre llega con fluidez y claridad a la pluma y cuándo eso sucede es mejor quedarse quieto y no aburrir a los lectores y amigos. Quería compartir con vosotros otras ideas que han ido tomando forma en mi mente durante estos meses, pero se me ha echado el tiempo encima y ha llegado la Cumbre de Cancún y con ella me he sentido realmente en falta y “obligada” a referirme a ella.

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Mal de altura

Mal de alturaCansancio, desorientación y decaimiento son los síntomas de una sociedad que cada vez se siente más incrédula y menos motivada ante lo que nuestros políticos y expertos puedan lograr para hacer de este planeta un lugar más sano y habitable en un futuro ya demasiado próximo.

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El infierno existe.

El infierno existe.El infierno puede dejar de ser ese temible destino que algunas religiones reservan para las almas en pecado y hacerse presente en este planeta, aquí y ahora, si llega a explotar la enorme bolsa de gas metano que reposa justo debajo del llamado Deepwater Horizon, donde ha sucedido el desastre de BP en el Golfo de México.

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Los amigos.

Los amigos.Esta foto que tomé hace años en el Rajastán me ha venido hoy a la memoria y la he colgado para compartirla con vosotros.

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Fuerza o inteligencia.

Fuerza o inteligencia.El otro día, las palabras de mi hija, recordando a su padre en la boda de su hermano, me hicieron reflexionar sobre algo que deseo compartir con vosotros. Dijo: Recuerdo que papá escribió con rotulador en letras grandes en la pared de la habitación de Mario: “el mundo es de los fuertes, no de los inteligentes” y yo entonces pensé: papá se equivoca, cómo van a ser más poderosos los músculos que el cerebro, la inteligencia es la que debe dominar el mundo y no la fuerza". "Mucho tiempo después de que papá muriese me di cuenta del significado de aquella frase y de lo que mi padre quiso que mi hermano tuviese siempre presente. Entonces comprendí por qué la fuerza es más importante en la vida que la inteligencia. Mi padre se refería a la fuerza de espíritu, a la constancia, a la rectitud de juicio, al empeño diario en una vida con propósito, con metas, con ideales por los que luchar. Tenía razón".

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El precio de las decisiones.

El precio de las decisiones.Una frase popular de nuestros abuelos dice:”cada uno tiene lo que se merece” y yo creo que se puede añadir: o sea lo que fue capaz de decidir. Y es que es importante considerar que todas las decisiones tienen un efecto que se dilata en el tiempo, con un componente de beneficio y otro de costo. Nuestros abuelos, que crecieron en época de escasez, lejos de la sociedad de consumo, tenían muy presente el futuro en su toma de decisiones. Ahorraban más “por lo que pudiera pasar” y se sacrificaban por la educación de sus hijos pensando en una vida mejor que la que ellos habían tenido.

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