Una frase popular de nuestros abuelos dice:”cada uno tiene lo que se merece” y yo creo que se puede añadir: o sea lo que fue capaz de decidir. Y es que es importante considerar que todas las decisiones tienen un efecto que se dilata en el tiempo, con un componente de beneficio y otro de costo. Nuestros abuelos, que crecieron en época de escasez, lejos de la sociedad de consumo, tenían muy presente el futuro en su toma de decisiones. Ahorraban más “por lo que pudiera pasar” y se sacrificaban por la educación de sus hijos pensando en una vida mejor que la que ellos habían tenido.
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