Cristina García-Orcoyen Tormo

Cristina García-Orcoyen

Nací en Madrid, en pleno barrio de Chamberí, y en Madrid pasé mi infancia y adolescencia y fui a la Universidad. Estudié Ciencias Políticas y Empresariales en la Universidad Complutense, completando mi formación con un MBA en Administración y Gestión de Empresas. Cuando me incorporé a una empresa de consulting nunca pensé que en pocos años mi carrera profesional iba a sufrir un giro de 180 grados, que marcaría de forma profunda tanto mi vida profesional como mis valores personales.

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Un país sin energía.

Un país sin energía.

Hace años que este país tenía que haber trabajado, presentado, debatido y consensuado a nivel político, económico y social un plan de generación y consumo de un recurso, la energía, vital para nuestro desarrollo y bienestar. Pero no se hizo,  y ahora una circunstancia externa, la crisis en Oriente Medio y el riesgo de ver disminuida nuestro suministro de crudo, han motivado una serie de medidas encaminadas al ahorro de energía, que en sí mismas muchas de ellas son acertadas –es más deberían formar parte de nuestros hábitos desde hace años--, pero que la ausencia de estructura, de un marco estratégico de gestión de la energía a medio y largo plazo, las hace aparecer a los ojos de la opinión pública como inconscientes y absurdas. ¡Qué gran oportunidad perdida en los últimos años para haber abordado uno de los temas más importantes para garantizar el desarrollo de España en el futuro!    

Hemos conseguido volver en contra a la mayor parte de la sociedad de medidas y estrategias, que de haber sido planteadas con rigor y método habrían impulsado al país hacia la modernidad en forma de innovación tecnológica y progreso empresarial. ¿Qué hacemos ahora? Porque si algo está claro es que necesitamos urgentemente ese plan energético que trasmita seguridad y confianza a la población y al tejido productivo.

El descrédito de la política es el primer problema a resolver y, la gestión de la energía requiere de imprescindibles decisiones políticas que sean entendidas y apoyadas por todos. Debemos pensar en salir de esta situación antes de que la catástrofe sea de tal magnitud que las posibilidades de arreglo reduzcan a minimos nuestro margen de maniobras.

Cuando una empresa se encuentra en una situación de tal gravedad es habitual recurrir a un tercero ajeno a la compañía, experto en el diseño de estrategias de rediseño del negocio, que a veces implican cambios radicales en los equipos directivos y en el rumbo de la empresa. Posiblemente eso es lo que tendríamos que hacer en este país con la empresa de España, recurrir a un tercero experto en la materia, como la Agencia Internacional de la Energía, con sede en Paris, y experta en el análisis, estudio y diseño de escenario para diseñar un plan de gestión a medio y largo plazo de la generación y la demanda de energía para España, que facilitase a la sociedad española el entendimiento de la situación y de las medidas necesarias para superarla.

España necesita ayuda externa, neutral, apolítica y altamente profesional para diseñar y llevar a cabo un plan nacional de la energía. Tenemos excelentes empresas españolas en el sector de la energía que pueden aportar conocimiento, prospección de escenarios y tecnología a este plan nacional. Tenemos también un Instituto para el Ahorro Energético, el IADE, que hace años lleva postulando unas muy sensatas medidas de ahorro, y al que hemos hecho poco o nulo caso.

Utilicemos a nuestras empresas, a sus líderes, a nuestros expertos independientes y a las instituciones internacionales expertas en la materia, presenten un plan coherente, a largo plazo que todos entiendan y en el que todos podamos colaborar.

Este país se está asomando peligrosamente al abismo, y no podemos permitir que se precipite en él, ni ustedes los políticos ni nosotros los ciudadanos. ¡Recobremos nuestra energía!

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  1. Cote Romero
    24/03/2011 13:21:02
    El presente año nos hace ser testigos de excepción de la rebelión popular del mundo árabe. Contra todo pronóstico observamos como la ciudadanía lucha, a riesgo de perder la vida, por una sociedad libre y por acceso a derechos básicos alimentación, sanidad, etc. que diferentes autarquías han ido mermando inaceptablemente. El temor de que el status quo sofoque o aminore el clamor popular no empañan en modo alguno el histórico acontecer de estos días. La sociedad civil se ha enfrentado, y se enfrenta, con enorme valentía al poder establecido y ha conseguido derrocar gobiernos y cambiar el rumbo de la historia. El siglo XXI se prevé el siglo de los nuevos movimientos sociales. El siglo en el que la ciudadanía conectada en red lidere cambios políticos y promueva una verdadera democracia donde se oiga la voz de todos y que progresen las verdaderas necesidades colectivas. Ni los analistas más sagaces hubieran predicho que este germen iba florecer en este entorno. Por primera vez, los ciudadanos del mundo árabe, diseminados geográficamente en diversos países y con diferentes realidades, no reclaman una teocracia para solucionar sus graves problemas sociales generados al amparo de la avaricia de unos pocos. Una ciudadanía cada vez más conectada con el resto del mundo, cada vez más informada reclama libertad. A pesar del desánimo reinante en nuestro país, y de que las mentes más brillantes de nuestra sociedad crucen la delgada línea del cinismo, me animo a escribir este mensaje cargado de ingenuidad, ya que estoy convencida de que nos ha llegado la hora de despertar del letargo y empezar a movilizarnos contra nuestros Mubaraks particulares o más bien, globales. Si era impensable la rebelión popular árabe, por qué no puede ser viable movilizarnos y conseguir resultados en la batalla que nos toca luchar a nosotros Es verdad que nuestros tiranos son infinitamente más poderosos que los gobiernos referidos, pero, también nosotros somos muchos, muchísimos, es decir, somos prácticamente toda la población mundial y cada vez estamos más preparados. Es más, a poco que recapacitemos, el poder lo tenemos nosotros, lo que nos falta es organizarnos. El dinero, el voto, el pago de los impuestos, el utilizar un determinado tipo de institución financiera o no utilizar ninguna, etc. está en nuestras manos. Por ello no me refiero a organizarnos en un grupo político, ni en una megaONG, ni en una plataforma determinada. Todas estas organizaciones ya existen y cumplen funciones necesarias.Lo que refiero es sencillamente conectarnos, informarnos mutuamente, cooperar, actuar con conocimiento y dejar de obedecer tal y como nos pauta el poder de los mercados, que no es otro, que el poder de unos pocos que se aprovechan de todos nosotros. Si la codicia prevalece, el motor del crecimiento económico agotará nuestros recursos, marginará a los pobres y nos llevará a una profunda crisis social, política y económica. La alternativa es un camino de cooperación política y social, a nivel nacional e internacional. Jeffrey D. Sachs, El cambio es apremiante. Y este cambio no se hará, desde luego, por quienes confían en la inadvertencia o insolvencia ciudadanas sin aportar solución alguna. Federico Mayor Zaragoza Yo puedo informar de lo que conozco profesionalmente, del sistema energético. Un sector cuya opacidad y poca transparencia enmascara un afán de lucro sin escrúpulo. Si por algo me decido a escribir, cosa que evidentemente no es lo mío soy incapaz de sintetizar, es porque me indigna la manipulación que los lobbys ejercen sobre la clase política, sobre los medios de comunicación y por ende sobre la ciudadanía. Y esto es malo, permitidme un lenguaje tan básico, pero creo que es lo más gráfico. Esto es malo, muy malo para el conjunto de la sociedad, para el desarrollo y el progreso, para la justicia social, para la sostenibilidad del planeta. Otros podréis informarnos de la banca, de la sanidad, de la educación, de la alimentación... Los hechos ocurridos en Japón reabren inevitablemente el debate nuclear. Pero, el lobby nuclear y los pronucleares desinformados nos pautan que tan sólo se pueda debatir sobre acometer mayores medidas de seguridad en las plantas existentes y en las venideras. Señores, gracias a lucha de los sufragistas decimonónicos la ciudadanía ignorante puede decidir y ser librepensante. Tenemos voto, poca voz, aunque espero que cada vez con más decibelios, y desde luego, lucharemos para lograr una sociedad más justa y equitativa, y desde luego, más responsable. Dada mi incapacidad para resumir apunto los temas que posteriormente iré tratando: Mentira 1ª: La energía nuclear es una fuente energética barata. Mentira 2ª: La energía nuclear es segura. Mentira 3ª: La energía nuclear es limpia. Mentira 4ª: La energía nuclear es necesaria. Mentira 5ª: Las energías renovables son caras y son las culpables del déficit de tarifa español. Gracias a su implantación sube el recibo de la luz del ciudadano. Mentira 6ª: Las energías renovables son ineficientes. Mentira 7ª: Las energías renovables enmascaran una nueva burbuja especulativa. Obviedad 1ª: Los combustibles fósiles son causantes del calentamiento global. Obviedad 2ª: La energía nuclear es peligrosa y cara. Obviedad 3ª: Las energías renovables permiten la autonomía energética. Obviedad 4ª: Las energías renovables generan miles de puestos cualificados, dando cabida a los que se supriman de la minería del carbón. Obviedad 5ª: Las redes de distribución y transporte de la electricidad están diseñadas para mantener la hegemonía de las energías tradicionales. Obviedad 6ª: La tecnología solar fotovoltaica en los tejados ha llegado a la paridad con la red. Es decir, no se precisan primas para su desarrollo. Fomentemos su distribución sin límite. Obviedad 7ª: La subasta de electricidad provoca que centrales ya amortizadas engrosen notoriamente su cuenta de resultados a costa del recibo que pagamos todos los ciudadanos. Necesidad 1ª: Para un análisis certero del verdadero coste de las diferentes tecnologías, internalicemos todos los costes de los combustibles fósiles. Necesidad 2ª: Internalicemos todos los costes de la energía nuclear. Necesidad 3ª: Introduzcamos en el estudio los ahorros que producen en el recibo de la luz la oferta de electricidad renovable. Necesidad 4ª: Reseñemos en el análisis cómo inciden en nuestra balanza comercial las diferentes tecnologías energéticas. Necesidad 4ª: Energía renovable en manos de la ciudadanía. Fotovoltaica distribuida, solar térmica, minieólica, geotérmica ya. Necesidad 5ª: Redes inteligentes ya. Quién impide su desarrollo Necesidad 6ª: Dentro de éstas, contadores bidireccionales ya. Quién frena su implantación Necesidad 7ª: Normativas municipales que permitan tener en los tejados de nuestras casas paneles fotovoltaicos de conexión a red. Necesidad 8ª: Agilización burocátrica de las minicentrales de energía renovable ligadas al consumo. Necesidad 9ª: Marco regulatorio estable en materia energética.
  2. Eduardo Lahera Martínez
    16/08/2011 9:52:15
    Desde mi punto de vista no podemos esperar a que el sistema se oriente de forma espontánea correctamente. Es ya urgente y perentoria la necesidad de adaptación de nuestra sociedad a un escenario consciente de sus limitaciones en los recursos y especialmente en la energía. Mi visión es que la sociedad civil, particulares y empresas, han de ser el motor del cambio. El sistema en su conjunto será posteriormente el reflejo de lo que es demandado por la base de la sociedad. Necesitamos dar un espaldarazo con energía a este cambio de paradigma. Juntos podemos hacerlo.