Cristina García-Orcoyen Tormo

Cristina García-Orcoyen

Nací en Madrid, en pleno barrio de Chamberí, y en Madrid pasé mi infancia y adolescencia y fui a la Universidad. Estudié Ciencias Políticas y Empresariales en la Universidad Complutense, completando mi formación con un MBA en Administración y Gestión de Empresas. Cuando me incorporé a una empresa de consulting nunca pensé que en pocos años mi carrera profesional iba a sufrir un giro de 180 grados, que marcaría de forma profunda tanto mi vida profesional como mis valores personales.

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El precio de las decisiones.

El precio de las decisiones.
La sociedad actual ha perdido en gran parte esa cultura, y hoy en día se toman a todos los niveles decisiones guiadas por una visión a corto plazo que genera rápidos beneficios y dispara en el tiempo los costos, con lo cual tendemos a pensar que el costo es cero. No se contempla casi nunca el hecho de que los costos de cada decisión son acumulativos y que pequeños costos iniciales pueden generar grandes variaciones de situación con altos costes finales.

La situación de una organización, de una economía o de una persona en un momento determinado es la consecuencia ordenada y lógica de decisiones tomadas a lo largo del tiempo, y los problemas actuales no son otra cosa que la acumulación de costes. Por ello es tan importante formar a los tomadores de decisiones en el análisis de las mismas y el diagnóstico a priori de los costos futuros y ocultos, que son los más difíciles, con el fin de minimizarlos o al menos saber lo que va a suceder.

La década de 2010 ha venido acompañada de una profunda crisis económica, con importantes impactos en el terreno ambiental y social. Una crisis que se ha venido gestando silenciosamente mediante la acumulación de costos a lo largo de las últimas décadas. Costos que fueron despreciados en función de los beneficios rápidos, al margen de cualquier consideración de su efecto en el tiempo, en definitiva, de su sostenibilidad.

Para superar esta situación y seguir creando valor, prosperidad y avances en las condiciones de vida de millones de personas, tendremos que tomar hoy  decisiones que mañana produzcan mayores beneficios con menores costos. Ello supone un cambio radical en nuestra forma de pensar y de organizarnos como sociedad.  

Gobiernos, empresas y ciudadanos han de enfrentarse sin más demoras al reto de trazar unas líneas maestras de comportamientos, cuyo efecto acumulativo en lugar de conducirnos al colapso económico, ambiental y social nos abra las puertas de un sistema nuevo y sostenible.

Evidentemente hay que aprovechar todos los avances que la tecnología y la ciencia nos han ido proporcionando a lo largo de las últimas décadas, pero con la vista en el futuro, calculando el beneficio y el coste de cada decisión proyectada en el tiempo. Como dice Thomas Friedman "la tierra se ha vuelto más plana". Ello ha dado lugar a que un número inusitado de personas tenga acceso al capital, a sistemas de información y a tecnologías que de ser utilizados de forma no sostenible, es decir de forma coyuntural, con una visión a corto plazo, convertirán la Tierra en un gran centro comercial.

Si queremos evitarlo, y creo que no tenemos otra alternativa, deberemos incitar a los ciudadanos, a los Gobiernos y a las empresas,  a adoptar valores sostenibles y a proyectarlos en comportamientos sostenibles, como dice Friedman, a responder de forma conjunta a un Código Verde, en el que la consigna sea: “Si no es sostenible, no lo quiero”.  

Necesitamos una propuesta de valores, más que de regulaciones. Los valores van mucho más allá de cualquier regulación, ya que ésta dice lo que se puede no hacer, pero los valores nos dicen siempre lo que debemos hacer y una sociedad con valores sostenibles será capaz de generar una cantidad infinita de comportamientos sostenibles que requerirían miles de páginas de regulaciones. Un mundo definido por los valores de la sostenibilidad no solo es un mundo más verde, sino más seguro, más justo y políticamente más estable.

De hecho, todo lo que nos preocupa: una economía que crezca, la seguridad, el empleo y el bienestar, se va comprometiendo y rebajando por la degradación ambiental y la escasez de recursos naturales.

Necesitamos estrategias que  además de ofrecer una batería ordenada y lógica de acciones concretas, constituyan una propuesta ética de sostenibilidad,  que eviten al mismo tiempo nuevos  derrumbes en nuestro mundo económico y en nuestro mundo natural.

Me gustaría terminar con una pregunta abierta al debate: ¿Creéis que necesitamos esa propuesta ética en nuestro país?, y de ser así  ¿que decisiones os parecen más urgentes de adoptar y en que ámbitos?.
 
Espero vuestros comentarios.

Deja tu comentario

  1. Daniel
    12/05/2010 9:53:32
    Mi opinión personal, es que hay que empezar a tomar medidas para solucionar la situación actual y evitarla en el futuro. No podemos continuar anteponiendo nuestro bienestar a la degradación de nuestro medio ambiente. Hay que crear a todos los niveles una conciencia de sostenibilidad.
  2. sebastián
    13/05/2010 12:19:22
    Estimada Cristina: Le felicito por su blog. Enhorabuena por su enfoque global, holístico, pragmático y decidido. He seguido su trayectoria como socio de ADENA y suscriptor de fundación entorno. Admiro su labor. Creo que es el camino correcto para un futuro sostenible, basado en la ética de la morigeración que propone mi maestro el profesor Ramón MARTÍN MATEO. Impulsemos dicha ÉTICA DE LA MORIGERACIÓN y todo irá mejor. Reciba un cordial saludo de Sebastián
  3. Isabel Muñoz
    14/05/2010 12:37:32
    La semana pasada mataron de un perdigonazo a mi gato en el jardin de mi casa. Si no somos capaces de respetar una vida animal, ni al propio vecino de que estamos hablando. Desde que tenemos uso de razón se nos debe enseñar, inculcar, concienciar este respeto por la vida, ya sea humana, animal, vegetal. Y sobre esta base empezar a construir. Si la base es solida, lo que construyamos no se caerá. Lo que quiero decir es que si todo lo que planteemos y proyectemos parte de ese respeto, será sostenible. Es como tu dices, si partimos de un valor sostenible respeto efectivamente se comportará en un comportamiento sostenible. Decisiones a tomar: educación, educación y educación.
  4. Javier Sainz
    18/05/2010 22:27:49
    Es grato leer y escuchar personas que trabajan por el desarrollo sostenible con tu sincera dedicación. Mi adormecida conciencia, empezó a despertar con el nacimiento de mi primer hijo. Ahora, con otros 2 y acabando un master en Sostenibilidad y RSE por la UNED y la Jaume I, me encuentro ante la oportunidad por no decir obligación, de tratar de poner en práctica todo lo que he ido aprendiendo este año, y, a través de una consultoría, intentar que esto se haga extensivo a mucha más gente. Casi sin terminar La Tierra es plana, estoy a media lectura de la 2ª parte, además de otros libros interesantes y motivadores, a la vez que realistas sobre la situación actual, la necesidad de cambio y las posibilidades de futuro. Gente como tu hace confiar.
  5. Emilio García
    19/05/2010 23:39:53
    Hola Cristina, soy Emilio. Sigo muy de cerca todo lo que se mueve acerca de la sostenibilidad y RSC y mi opinión al respecto está dividida dado que es muy necesario que todo evolucione en este sentido, pero a qué precio y a qué velocidad Está la sociedad actual preparada para asumir semejante cambio en la manera de pensar, tan radical y que además puede afectar a sus bolsillos Es para mi el planteamiento básico, y si en este cambio cultural no hay un impulso real de la administración no se conseguirá. El otro día en la presentación del estudio 2050 del WBCSD se vio claramente, existe un planteamiento teórico muy claro de lo que puede llegar a pasar pero los ejes de trabajo son un tanto intangibles o abiertos. El gobierno español parace estar de acuerdo pero de momento lo más que ha podido hacer es publcar la ley de economía sostenible, que bajo mi punto de vista es un pupurrí de cosas donde el medio ambiente y la RSC juegan un papel muy secundario.
  6. RAQUEL FUENTES
    21/05/2010 15:11:29
    Felicitaciones por el blog ,y es una granito de arena a ese cambio de valores que creo personalmente es de donde debe venir la modificacion y en las politicas publicas con sentido de etica sostenible y sin dejar excluidos sociales por los cuales los costos luego son muy elevados Comenzemos exiguiendo y cumpliendo con nuestros deberes de ciudadanos responsables ,ya que tambien somos parte de las politicas publicas a la hora de elegir en quien recae la soberania de legislar . Como expresa EhrenfeldLa vision de lo que necesitamos para ser verdaderamente sustentable va mucho mas alla.Necesitamos modificar la mentalidad del consumidor
  7. Emilio García
    24/05/2010 19:06:43
    Tras leer los comentarios de las personas, echo de menos alguna idea más práctica. Hoy en día, el concepto de Desarrollo Sostenible se entiene de muy diferentes maneras. La empresa privada es verdad que dedica una cantiad económica a estos fines, que espera recuperar dado que es una manera de crear valor de manera mutua o recíproca. Independientemente de esto, es necesario culturizar a las personas porque el cambio debe de empezar en cada persona, creyendoselo y practicándolo, para crear una corriente que haga que cuando una persona vaya en contra de esos valores, otro ciudadano o compañero del trabajo se lo pueda decir abiertamente porque lo vea natural. Este cambio cultural, el poder romper esta barrera es lo que va a costar y lo que puede generar a medio plazo un cambio en el modo de pensar de las instituciones públicas, que intentar cambiar esto a través de subvenciones, leyes y no lo consiguen, porque las personas no es´tán íntegramente convencidas de la bondad de dichas acciones.
  8. David
    27/05/2010 12:26:38
    Querida Cristina, estoy totalmente de acuerdo de que la nueva sociedad debe basarse en la institución de nuevos valores. Lo veo difícil en España, dado que veo demasiadas posiciones enfrentadas y la identificación de la gente con posiciones fijas, negando la validez de posiciones contrarias, negándose al diálogo, hace difícil el cambio. Mucha gente de derechas parece perder su identidad si toma posturas pro-ambientalistas, y mucha gente de izquierdas parece perder su identidad si toma posturas pro-empresariales, por ejemplo. He pasado los últimos tres años viviendo y trabajando en una aldea remota de Alaska, donde los esquimales e indios todavía conservan parte de esa forma de vida más sostenible. Yo mismo, debido a las circunstancias, tuve que adaptarme y vivir con mi familia en mi cabaña, sin carreteras, sin bares, sin cines, sin centros comerciales, y donde cada cosa que necesitabas costaba un ojo de la cara, con lo cual acabamos viviendo de la caza, pesca y recolección. Durante mi estancia en Alaska, tuve la oportunidad de pensar mucho acerca de los valores necesarios para alcanzar la sostenibilidad, las motivaciones que llevan al ser humano a comportamientos poco sostenibles, y de qué forma simplificar el pensamiento a la hora de determinar la sostenibilidad de nuestras acciones. Por un lado, al verme forzado a tener las necesidades mínimas, me dí cuenta de que en realidad necesitamos tan poco que, como anécdota, a nuestra vuelta a España, lo pasamos un poco mal en los centros comerciales, pues no veo en qué podríamos gastarnos el dinero, y ayudar a las economias de los demás, si es que no nos hace falta de nada Sin embargo, un gran problema es que quien no ha disfrutado de algo, cree que disfrutar de eso le va a proporcionar felicidad. La sensación de felicidad asociada al consumo, y la sensación de que hay injusticia en el decidir no disfrutar de algo, cuando alguien más lo disfruta, hace que mucha gente consuma sin plantearse que a en realidad su fellicidad no va a aumentar más que temporalmente y b el impacto global puede ser importante. La formulación más clara de valores de sostenibilidad que he encontrado la ofrece el jainismo. La síntesis es muy sencilla, y es una aplicación total de la regla de oro: no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a tí, en una de sus formulaciones. Los jainistas lo aplican de forma extrema, llegando hasta a negarse a roturar la tierra para alimentarse, optando por consumir frutos caídos del árbol, y en última instancia a dejar de comer, reduciendo al mínimo el impacto sobre el entorno. La clave, en mi opinión, radica, en la consideración de que otras formas de vida, aparte del ser humano, también tienen una serie de derechos. Desgraciadamente, nuestras éticas judeo-cristianas, donde Dios otorga al hombre el derecho a dominar sobre la tierra, hacen que el pensar en los derechos de los ríos, los bosques, los animales, etc, sea percibido por la mayoría como un sueño new agie o reivindicaciones indigenistas desfasadas, más que una realidad futura. Hay que recordar que el movimiento pro-derechos de la mujer hizo precisamente esto, es decir, otorgar a las mujeres de derechos, lo cual era impensable para muchos Hay quien afirma que en realidad no ha habido tal cosa como movimiento medio ambiental, dado que las entidades ambientales no han sido dotadas de derechos. La nueva constitución boliviana, por poner un ejemplo, contempla otorgar derechos a los ríos, los bosques, etc. Si esto suena extraño, no hay más que recordar que en nuestros países no es raro que las empresas tengan los mismos o más derechos que las personas de carne y hueso. Por otra parte, no hay más que echarle un vistazo a la historia, para darse cuenta de que un requisito indispensable para que una sociedad disfrute de un bienestar, es que la sociedad en particular realize algún tipo de actividad productiva, en un sector determinado donde sea más competitivo que otros pueblos. No hacerlo conlleva el colapso o decadencia de ese pueblo, así pues, es indispensable para el desarrollo y bienestar de una sociedad que esta desarrolle actividades productivas lo cual no significa necesariamente que impliquen el expolio de recursos naturales. Así pues, resumiendo, creo que sería muy positivo el conseguir un consenso a nivel nacional donde se instaure una serie de valores, que implican una consideración constante de las consecuencias de nuestras decisiones y la violencia activa y pasiva asociada a éstas, y la comprensión de que una sociedad se beneficia de actividades productivas. Para conseguir este consenso, no se me ocurre mejor forma que instituir estas ideas como objetivos prioritarios de los planes educativos, a nivel europeo, mediante un aumento del peso lectivo desde fases tempranas en educación en la no violencia y el pensamiento crítico, eduación ambiental e incluir conceptos que ayuden a entender el beneficio social derivado de las actividades económicas productivas. Espero no haber sido demasiado pesado ni haber ofendido a nadie, gracias por invitarnos a compartir ideas
  9. Javier S.R.
    06/10/2010 11:59:21
    Hola Cristina: Aunque no participe en tu blog, te sigo muy de cerca y ya aprovecho el instante y por este medio para felicitarte por tus fantásticas exposiciones... Recuerdos, Recibe un fuerte abrazo y para tus hijos también -
  10. Jaime Bazan
    20/10/2010 15:29:56
    Excelente tu blog Cristina Estoy de acuerdo con Ud, respecto a la toma de decisiones en cuanto a las condiciones de vida de las familias para un DS en un marco de valores y responsabilidades de las empresas. Un abrazo desde PERU Jaime
  11. miguel angel fernandez moreno
    11/01/2011 17:34:53
    en usted querida Cristina tengo uno de los puntales ha quien parecerme en mi transito vital. sin lugar a dudas debo manifestar que a pesar de las múltiples casi infinitas dificultades que supone esa concienciación de respeto a nuestro medioambiente por parte de nuestra sociedad, no es menos cierto que usted pone su granito de arena importante, sin lugar a dudas, para conseguir un mundo mejor. mi ilusión por mejorar la calidad de vida de los que me rodean desde un sostenible desarrollo me ha hecho aventurarme en un proyecto para mi ilusionante en mi comunidad, y que no es otro que el de una asociacion que integra el empresariado y los profesionales que ejercitan su actividad en el medioambiente. espero y de nuevo me reitero, en alguna vez conseguir parte de los exitos personales desde el punto de vista de satisfacción personal de defensa de sus ideas que usted me consta por sus escritos ha conseguido. espero alguna vez conocerla y disfrutar de sus experiencias en estos temas que estoy convencido que me enriqueceraá abundantemente.