Casi 120 jefes de Estado y de Gobierno se reúnen desde este miércoles en Río de Janeiro (Brasil), en la Cumbre sobre Desarrollo Global 'Río+20', que hace referencia a las dos décadas que han pasado desde que los principales líderes mundiales se reunieran en este mismo lugar en la llamada 'Cumbre de la Tierra'.
Rio de Janeiro, 20 Jun. (EuropaPress)
Desde ese entonces, las preocupaciones sobre el cambio climático y la
deforestación han dejado de ser lejanas para capturar finalmente la
atención del mundo, lo que ha permitido la firma de un tratado global
sobre biodiversidad y un proceso de toma de decisiones que dio lugar en
su día a la suscripción del Protocolo de Kioto.
Sin embargo, el foco mundial está puesto en la actualidad en
la crisis económica y no en la ambiental en la toma de decisiones que
allanaron el camino para la suscripción del Protocolo de Kioto. Sin
embargo, ahora, la preocupación de los líderes globales está puesta en
otro lado. Por eso, aunque se prevé que más de 50.000 personas lleguen a
Río de Janeiro para participar se esperan pocos resultados concretos.
El mejor de los escenarios, supondría una clarificación de las
llamadas "metas para un desarrollo sostenible",, un conjunto de
objetivos económicos, ambientales y sociales cuyos defensores creen que
podrían llevar al mundo hacia el camino del desarrollo.
Ante una posible desviación del foco, el negociador principal
de Brasil, Luiz Alberto Figueredo, ha advertido de que el encuentro
tiene el objetivo de realizar una reflexión en el largo plazo y no sobre
crisis que podrían ser resueltas en uno o dos años.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, así como los
máximos responsables de Alemania y Reino Unido, no acudirán a la cita.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sí acudirá a la cita
brasileña.
Pese al nivel de expectativas, algunas voces se han alzado
para defender este encuentro. Por ejemplo, el expresidente
estadounidense Bill Clinton, durante una conferencia telefónica sobre
temas ambientales, calificó Río+20 como una importante "conferencia de
trabajo".
"Todo el mundo ha hecho los discursos que podía hacer", dijo
Clinton el lunes, señalando que las delegaciones de Estados Unidos y
Europa serían productivas pese a la ausencia de los principales jefes de
Estado. Su esposa, la secretaria de Estado Hillary Clinton, liderará la
delegación estadounidense.
FOCO EN DESARROLLO, NO EN MEDIO AMBIENTE
Por su parte, Brasil, una voz importante en el debate
ambiental mundial al albergar la mayor selva del mundo, busca moderar
las esperanzas de los ecologistas que quieren repetir la cumbre de 1992.
"La cumbre no puede ser solamente sobre el medio ambiente.
Tiene que ser sobre desarrollo", ha explicado el ministro de Relaciones
Exteriores de Brasil, Antonio Patriota. Sin embargo, las organizaciones
ecologistas advierten de que el planeta está peor ahora que hace dos
décadas.
Una diferencia clave con la cumbre de 1992 es que ese
encuentro fue la culminación de años de trabajo sobre negociaciones para
forjar algunas de las primeras reglas internacionales sobre medio
ambiente de la historia. Esta vez, en cambio, es el comienzo de un
proceso para establecer las denominadas "metas para un desarrollo
sostenible".
Una vez establecidas, las metas se sumarían a otra serie de
objetivos, conocidos como los objetivos del milenio, que los miembros de
Naciones Unidas prometieron cumplir al menos en 2015. Estas metas
incluyen erradicar el hambre y la pobreza extrema, mejorar el acceso a
la educación y reducir la mortalidad infantil.
Las negociaciones de la ONU están activando un proceso que
requiere encontrar puntos en común entre los 139 países miembros y
estrechar enormes diferencias en las prioridades del mundo rico y en
desarrollo. Sin embargo, las delegaciones que preparan la declaración
final del encuentro no han logrado en los últimos días acercar las
posiciones. Después de que los planes para elaborar un borrador para el
fin de semana fracasaran, las delegaciones están luchando ahora por
tener algo listo para cuando sus líderes lleguen a Río.
Río prepara mientras la logística del encuentro, el cual
generará trastornos de tránsito para sus residentes. Entre los
asistentes a la cumbre se encuentran el presidente ruso, Vladimir Putin,
el primer ministro chino, Wen Jiabao, y el presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad.
La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible,
RÍO+20 pretende actualizar el compromiso global de salvar la Tierra con
un crecimiento y desarrollo de los pueblos que sea sostenible en lo
económico, ambiental y en lo social. Sin embargo, pese a que la España
"le va a poner todas las ganas" en alcanzar un acuerdo global, a tres
días del inicio del tramo ministerial, el borrador apenas alcanza un 20
por ciento de consenso.
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos de
Armas, que se encuentra en Río de Janeiro desde el pasado domingo,
apuntó recientemente que respecto a la propuesta actual "todavía hay muy
poco acuerdo". Por eso, admitió que "habrá que llegar y hacer un
esfuerzo por llegar a un consenso". "Serán días largos de negociación
--ha augurado-- en los que España tiene su postura coordinada con la
Unión Europea".
ESPAÑA HARÁ TODOS LOS ESFUERZOS
En este sentido, ha asegurado que España va a hacer todos los
esfuerzos posibles para que de la cumbre de Rio+20 salga un acuerdo y un
resultado positivo. "Le vamos a poner todas las ganas", ha apostillado.
A su juicio, en las negociaciones brasileñas España debe
aprovechar sus lazos culturales, históricos y de lenguaje con los países
de América Latina para tratar de facilitar un acuerdo. La delegación
española estará encabezada por el presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy, y también participará el ministro de Agricultura, Alimentación y
Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.
Por su parte, el secretario federal de Ordenación del
Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, ha asegurado que "es
evidente que el Gobierno de España no acude a la Cumbre de Río por
razones ambientales". "Nuestro país será la oveja negra dentro del
concierto europeo de liderazgo en el tránsito hacia la sostenibilidad
como meta irrenunciable", ha asegurado.
Para Morán, resulta anacrónico que, al tiempo que el
Ministerio de Medio Ambiente "predica a los cuatro vientos las teóricas
prioridades para las que España reivindicará soluciones inmediatas a la
comunidad internacional (energía, agua y océanos)", la acción de
gobierno del Partido Popular se ha fijado como objetivos a batir la
sostenibilidad energética, la mercantilización del agua o la
especulación sobre la costa.