"Si queremos abordar el problema, tenemos que participar todos". Así definió el viernes Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores de México, la filosofía con la que se está preparando la cumbre del clima de Cancún, en la que quiere que se "recupere la confianza" y se avance contra el cambio climático.
Viena, 6 Sep. (EFE)
La cita de noviembre en la ciudad mexicana, la mayor de este tipo desde la reunión de Copenhague, quiere servir así para establecer un ambiente de "buena fe" entre todos los países que permita crear mecanismos que apliquen el marco jurídico existente, la Convención sobre el Cambio Climático y el protocolo de Kioto.
"Hemos buscado propiciar que el análisis y la evaluación de 'en qué estamos y hasta dónde podemos llegar' sea un análisis que privilegie el objetivo de tener resultados en la sustancia", declaró el viernes la secretaria de Exteriores en una entrevista con Efe.
Espinosa resaltó que la preparación de la cumbre está marcada por una intensa actividad de contactos multi y bilaterales para generar un proceso "incluyente, muy transparente". La canciller recordó que, a diferencia de Copenhague, Cancún "quiere poner menos énfasis en la presencia de mandatarios de primer nivel y más en la parte técnica y los compromisos concretos". "Hemos buscado que esa evaluación sea muy objetiva y que no se generen expectativas que no puedan ser cumplidas", indicó Espinosa, de visita oficial en Austria.
Sin embargo, la jefa de la diplomacia mexicana matizó que ese pragmatismo no significa renunciar a lograr resultados importantes, ya que lo que se quiere es que Cancún "sirva para certificar que ese marco jurídico sigue vigente y crear mecanismos que lo apliquen". "Creemos que eso es lo que ha faltado. Hemos pasado mucho tiempo discutiendo metas y si los países emergente deben o no poner metas específicas numéricas" (de reducción de emisiones), indicó Espinosa.
"Pero no hemos puesto suficiente atención en generar los instrumentos que permitan a esos países decir, sí, yo me voy a comprometer a hacer estas acciones de mitigación, siempre y cuando a mi me proporcionen estos instrumentos", añadió la canciller.
Por ejemplo, Espinosa se refirió al tema de la financiación que "debe fluir de países desarrollados a países en desarrollo" y a la necesidad de aclarar "cómo se van a lograr juntar los 100.000 millones de dólares al año" que se acordó en Copenhague. Sin embargo, Espinosa insistió en que en la lucha contra el cambio climático "deben implicarse también los países emergentes, en especial potencias como China, India o Brasil", y expresó su confianza de que si se generan los instrumentos necesarios se vea "cada vez un mayor involucramiento de estos países".
Con todo, Espinosa advirtió de que del éxito de Cancún no sólo depende la lucha contra los efectos nocivos del cambio climático, especialmente en los países más vulnerables, sino que también "pone a prueba la capacidad del sistema multilateral de dar respuesta a retos globales de esta magnitud". En definitiva, en palabras de la diplomática mexicana, dar a la sociedad "la percepción de que hay el liderazgo a nivel de la comunidad internacional para brindar soluciones concretas".
Además, Espinosa recordó que la lucha contra el cambio climático también puede tener un beneficio para los países, en el sentido de que se van a crear "toda un área nueva de actividad económica que hay que ver como una oportunidad".
Respecto a la seguridad durante la cumbre, Espinosa indicó que se está preparando un amplio dispositivo pero subrayó que la ola de violencia en México está muy concentrada en lugares específicos y que las zonas turísticas, como Cancún, han mantenido unos índices muy bajos de violencia.
Así, dijo confiar en que la cumbre sea una oportunidad de mostrar "un México moderno, democrático, con instituciones que están plenamente en funcionamiento, con un Gobierno que está queriendo promover una agenda que nos prepare para el futuro, incluyendo los temas medioambientales".