El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) crea una herramienta de simulación para introducir los negocios inclusivos en la estrategia empresarial.
Madrid, 17 Sep. (Capital News)
Volver a los orígenes y apostar por la construcción de nuevos cimientos, orientar la mirada a las raíces en lugar de dejarla vagar por las ramas de la voracidad y el oscurantismo. A pesar de su comportamiento implacable y centrado en el cortoplacismo, se ha demostrado que el sector privado es capaz de contribuir significativamente a mejorar el desarrollo de los estratos más desfavorecidos del planeta, ayudándose de estrategias empresariales que aboguen por la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo.
A su vez, hay cada vez más demandas internacionales para que las empresas sean más transparentes y más responsables para el desarrollo económico, social y medioambiental en los países en que operan. El desarrollo de los llamados “negocios inclusivos” ocupa un lugar preeminente desde hace algún tiempo en la lista de tareas a llevar a cabo en pro del desarrollo sostenible.
En este sentido, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible ( WBCSD) ha puesto en marcha "El desafío de los Negocios Inclusivos", una herramienta de simulación para ayudar a las empresas e identificar a sus grupos de interés y establecer un modelo rentable para dirigirse a poblaciones de bajos ingresos y desarrollar productos y servicios que satisfagan las necesidades de éstos.
Se trata de una herramienta que incluye ejemplos de buenas prácticas y apunta la manera de integrar los negocios inclusivos en la estrategia de las compañías. Un aspecto clave de la misma está en la actividad de simulación que está diseñada para ser utilizada en un taller interactivo para identificar riesgos y oportunidades en la construcción de este tipo de negocios.
LA FUERZA DE LA BASE
Cuando hablamos de negocios inclusivos, adquiere gran relevancia la conocida como “Base de la Pirámide”-que engloba a casi dos tercios de la humanidad que no giran al ritmo de la enorme rueda del sistema económico mundial- que aborda negocios transformadores de desarrollo social y económico que reúnen características comunes, tales como el estar basadas en modelos de negocio que crean valor para la empresa y la comunidad, contemplar los elementos de la Triple Bottom Line (impacto social, económico y ambiental de la actividad empresarial) y tener potencial a gran escala para conseguir un impacto transformador sobre la sociedad y generar beneficios económicos.
Es necesario integrar la Responsabilidad Social de forma coherente en los países en desarrollo, y para ello se debe aligera la carga de prejuicios asociados al rol de la empresa en la sociedad.
Y es que no son pocos los escollos que han de salvarse en este terreno y parece difícil y lejano el objetivo de conseguir un nivel de vida global que sea económicamente sostenible a la vez que no daña la biodiversidad biológica, el clima o los ecosistemas. A este respecto, el propio WBCSD también ha dado a conocer una investigación ‘Visión 2050’, que analiza el “sendero” que deberá marcar las directrices para conseguir que una población global de aproximadamente 9.000 millones de personas alcancen el bienestar dentro de los límites de recursos del planeta de cara a 2050. El documento pretende ser manual de ‘deberes’ (must have) sobre las medidas a tomar durante la próxima década para alcanzar una sociedad planetaria lo más sostenible posible.