La cultura de seguridad como muestra de integridad corporativa y responsabilidad social

La cultura de seguridad como muestra de integridad corporativa y responsabilidad social

Miguel Abejaro Serrano. Jefe de Asesoría Jurídica y RR.LL. de Elcogas.

En ELCOGAS, la Seguridad, la Prevención de Riesgos Laborales (PRL), no son conceptos abstractos, que se memoricen de un modo riguroso y sistemático. La Seguridad y la PRL son convencimiento, de ahí que me guste compararlos con la lluvia fina: deben ir calando sin darnos cuenta. Porque en definitiva, detrás de los conceptos hay personas, hay vidas humanas, y todos, desde las altas direcciones, directivos, pasando por los mandos intermedios, hasta llegar a los propios compañeros en el tajo, tenemos el deber y la responsabilidad de hacer que todos y cada uno de nosotros, cada día, regresemos sanos y salvos a nuestra casa. Eso es lo que, a mi entender, subyace en los conceptos de Seguridad y PRL.

La cultura de seguridad debe enraizar en la organización y alcanzar con sus ramas a todo su entorno, desde empresas auxiliares a proveedores, tenemos aparte del deber legalmente exigible, la responsabilidad social y moral con la salud y la vida, con la nuestra y con la de los que nos acompañan en este largo periplo que es la jornada laboral. Pensemos por un momento, y será fácil concluir, que pasamos al menos tanto tiempo con los compañeros de trabajo como con la familia, a veces más. Hagamos pues ese esfuerzo y seamos permeables a esa lluvia fina, dejemos que nos cale.

Fruto de este convencimiento, la cultura de seguridad se interpretará como un valor entendido como un conjunto de conductas y actitudes, individuales y colectivas que, en el ámbito de una organización empresarial, ponen el énfasis de sus prioridades esenciales en todo lo relacionado con la Seguridad de las personas. La conformación de este valor se hace de manera paulatina, siguiendo pasos que llevan desde la identificación de comportamientos  que fomentan una verdadera cultura de seguridad, el establecimiento de disposiciones internas que sirvan para su gestión, así como la adopción de una política de comunicación que permita conocer todos esos aspectos y su desarrollo permanente.

El compromiso de la alta dirección resulta crítico para cimentar la idea de que la cultura de la seguridad es un valor compartido por todos. Este valor debe percibirse como un elemento fundamental de la organización, al mismo o superior nivel que la producción o la calidad. Además nunca puede ser abandonada esta actitud y el nivel de compromiso adquirido por la alta dirección, porque servirá de acicate y ejemplo para el resto de la organización.