La gestión en valores, garantía de fortaleza y competitividad

La gestión en valores, garantía de fortaleza y competitividad

José María del Cuvillo Pemán. Director General de Servicios Jurídicos del Grupo OHL.

Las empresas queremos llegar lejos en los mercados, crecer y desarrollar nuestra competitividad. Volcamos mucho esfuerzo y recursos para lograrlo. Cada vez somos más veloces en nuestra capacidad de respuesta y aquellas que hemos trascendido las fronteras de nuestros países de origen nos hemos adaptado a múltiples contextos sociales y económicos.

En esta dinámica intervienen muchos factores pero existe un elemento básico, estructural, que sirve de catalizador para la creación de valor desde una empresa: los valores. La Responsabilidad Social Corporativa ha facilitado el camino para entender mejor la influencia de la integridad corporativa en la fortaleza de las organizaciones, abriendo un espacio de trabajo natural para la gestión de los valores. En esta senda, se puede decir sin complejos, que las empresas españolas avanzan en la dirección correcta.

La coyuntura actual nos hace ver con más claridad, si cabe, la necesidad de perseverar en la ubicación de la ética en el centro del negocio y preservar la  honestidad de las relaciones económicas y comerciales, así como traducir este compromiso en transparencia y diálogo hacia todos los que se interesan y preocupan por el quehacer de las empresas. Sólo por estos medios es posible conquistar la reputación, el prestigio y la confianza que deseamos para nuestras organizaciones. 

La potenciación de los valores de prudencia, transparencia y honestidad, entre otros, ha sido uno de los puntales del éxito de OHL y una de las herramientas más útiles en la prevención de riesgos. Por este motivo, como grupo global, presente en 27 países de los 5 continentes, nos esforzamos día a día en conseguir que la totalidad de los empleados del Grupo compartan y trabajen bajo las mismas referencias, bajo la misma pauta de conducta ética. Así lo manifiesta nuestro sistema ético y, en especial, el Código Ético de la compañía.  

Y es que OHL trabaja por situar en el centro de su modelo empresarial todos los elementos necesarios para garantizar una forma responsable de hacer negocios. Una muestra de ello es la decisión tomada por el Consejo de Administración del Grupo de elevar las funciones de impulso y seguimiento de la política de RSC a la Comisión de Auditoría, Cumplimiento y RSC. Gracias a este movimiento se refuerza el sentido  estratégico de nuestra RSC y se protege con ello la solvencia de nuestro compromiso en valores. Un compromiso que consideramos garantía imprescindible para la creación de valor sostenido en cualquier empresa.