¿Te has dado cuenta o has visto en las noticias que cada vez hay más inundaciones y tempestades?

¿No tienes la sensación de que las hojas de los árboles se caen antes de lo que debieran, que la primavera llega un poco antes cada año, o que las aves regresan antes de lo esperado?

¿No te parece que cada vez los inviernos son más caluros y con menos nieve?

¿Has notado que los periodos de sequía son cada vez más largos y frecuentes?

Todo esto son síntomas del denominado cambio climático, que según indican los científicos es la modificación del clima con respecto a la evolución natural de las condiciones climáticas.

El efecto invernadero

Nuestra atmósfera actúa como una cubierta protectora y trasparente en torno a la Tierra. Deja que entre la luz y retiene calor, funcionando como el techo de cristal de un invernadero.

Los responsables de este hecho son los denominados gases de efecto invernadero. La mayoría de estos gases se generan de forma natural, sin embargo, a partir de la Revolución Industrial, las sociedades humanas los producimos, cada vez en mayor cuantía, haciendo que sus concentraciones en la atmósfera sean cada vez más elevadas. Por ello se está intensificando el efecto invernadero provocando el aumento de la temperatura del planeta.

¿Qué gases producen el efecto invernadero?

El principal gas de efecto invernadero provocado por la actividad humana es el dióxido de carbono (CO2), aunque hay muchos más. Algunos de ellos son:

  El metano y el óxido nitroso, producidos principalmente en los vertederos, en la agricultura y ganadería.

  Los gases fluorados, utilizados en equipos de refrigeración y aire acondicionado, que acaban en la atmósfera si se producen fugas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Debido a que los causantes del incremento del efecto invernadero son gases, el cambio climático se convierte un problema global, que necesita del esfuerzo conjunto de todos los países, empresas y por supuesto del tuyo.

 
 
 
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